¡ALERTA! sobre el uso indiscriminado de la FALACIA en el discurso gubernamental (PARTE 3/3)

Hoy, en el Paraguay, es necesario reflexionar sistemáticamente sobre el uso de la “FALACIA” en el discurso público, especialmente, para justificar medidas políticas que se contradicen con la trayectoria personal del que hoy ocupa el «cargo» o que no está de acuerdo con la «imagen corporativa partidaria» que se puso en la vitrina mediática durante la campaña electoral 2023. Igualmente es importante plantear en cuánto contribuye la rutinización de la “FALACIA” al afianzamiento de un modelo autocrático de copamiento de los tres poderes de la República.

Redactado por @MiradasPedagogicas.Py470_606 | 1-noviembre-2023

Conceptos Claves: Autocracia – Comunicación – Discurso – Falacia – Política

CONTINUACIÓN de “¡ALERTA! sobre el uso indiscriminado de la FALACIA en el discurso gubernamental (PARTE 2/3)”

3. La hora de una ciudadanía del NOSOTROS ante el ¡ALERTA FALACIA!

Sin lugar a dudas, todo lo expuesto hasta aquí, muestra la complejidad de un Paraguay que vive una época de uso indiscriminado de la FALACIA, tanto en el ámbito de la comunicación política y gubernamental, como en lo que hace al contrato social entre la ciudadanía y aquellos que deben garantizar derechos, bienestar y desarrollo. Dicho de otra manera, la FALACIA discursiva y conductual afecta al bienestar común, ya que la gente deja de tener acceso a información clara y transparente sobre temas que le atañen.

Es más, este uso y abuso de la FALACIA está generando un clima adverso para la participación ciudadana, ya que se nota que la gente «se cuida» de expresar ciertas posturas, de tono más crítico, porque la «autocracia partidaria-económica» tiende sus tentáculos en todos los ámbitos de lo cotidiano, instalando en el imaginario colectivo la idea de que, sí se quiere tener acceso a un puesto de trabajo, a una beca, a una consultoría, a una cátedra o, por lo menos, ser invitado a una reunión del sector donde uno o una trabaja profesionalmente, como mínimo, «se debe guardar silencio» ante la FALACIA de ocasión.

Como ya se señaló, a excepción de algunos medios periodísticos, un sector democrático de la política y algunos intelectuales, no parece haber reacción ante las FALACIAS gubernamentales y partidarias de los últimos tiempos. Es como que las voces «más visibles» son «políticamente correctas» o entran en la onda de los «YouTubers sensacionalistas». Pareciera que aún se está haciendo poco por evidenciar social, académica y democráticamente esa «FALACIA del día a día», tal vez, porque en una «autocracia con legitimidad electoral» lo que rige es el axioma peronista de “al amigo, todo; al enemigo, ni justicia”, entonces, son pocos los que parecen estar dispuestos a jugársela y poner un alto.

Teniendo en cuenta este contexto, estos actores y estas FALACIAS se plantea una pregunta existencial para el pueblo paraguayo de a pie, un interrogante que se puede resumir en aquel «¿y ahora quién podrá defendernos?» con su inmediata respuesta: «Yo, el Chapulín Colorado» que inmortalizó Roberto Gómez Bolaños[1]. Por ahora, el interrogante está ahí, pero, no está claro quiénes tienen posibilidades reales de hacer algo por la democracia paraguaya en este contexto de autocracia y FALACIA.

Entonces, ante esta incertidumbre de respuesta, tal vez es el momento en que la ciudadanía, eleve su voz y responda: NOSOTROS.

Una forma de hacer efectivo ese NOSOTROS es arremangarse y dedicarle tiempo a la democracia, por ejemplo, haciéndole frente al uso indiscriminado de las FALACIAS en las comunicaciones gubernamentales y, aquí, cabe la pregunta ¿Cómo hacer eso?

El primer paso es mirar, someramente, de qué se trata esto de las FALACIAS, porque tener una idea sobre «qué es», «cómo funciona» y «de qué forma se pueden reconocer» las FALACIAS.

Un segundo paso es tomar conciencia de que casi un 90% de los paraguayos y paraguayas tienen acceso directo a lo que dicen los funcionarios públicos y los políticos mediante sus celulares. Más aún, mediante las redes sociales existe la posibilidad de viralizar preguntas, datos o contraargumentaciones que tiren por tierra una FALACIA. Cierto los trolls rentados van a usar todas sus herramientas para acallar las voces disidentes, pero, su intervención tiene un limite y éste está en la ciudadanía que habla cara a cara sobre lo que está pasando en el Paraguay.

Uniendo el punto uno [saber más sobre las falacias] con el punto dos [comunicarse vía virtual o personal] la ciudadanía puede ir fortaleciendo democráticamente un NOSOTROS que le punga un alto al uso indiscriminado de la FALACIA en el discurso y la comunicación gubernamental.

4. «Qué es», «cómo funciona» y «de qué forma reconocer» las FALACIAS

A partir de aquí, se acepta la propuesta de fortalecer conceptualmente el NOSOTROS frente al uso indiscriminado e impune de la FALACIA en la comunicación gubernamental.

En esta línea, se propone desarrollar el «qué es», «cómo funciona» y «de qué forma reconocer» las FALACIAS en forma sencilla, clara y sinóptica, de tal forma a poder recordar fácilmente y usar en forma práctica el marco conceptual de la falacia.

Como apoyo audiovisual, se recomiendan los siguientes vídeos de YouTube, los cuales presentan en forma más amplia lo que aquí se expone esquemáticamente y, además brindan una bibliografía que puede ser consultada online.

Las Falacias – Filosofía (Qué son las falacias y cómo identificarlas)

Las Falacias – Filosofía – Educatina

Falacias no formales (Ejemplos usando frases de políticos y más)

Las Falacias Argumentativas: ¿Qué son?

4.1. FALACIA ¿Qué es?

Usando con referencia práctica la estructura argumentativa de los diálogos de la vida cotidiana, se llega a lo que se conoce como la «lógica no formal», donde la FALACIA representa a aquellos “errores de razonamiento, psicológicamente persuasivas, pero con una lógica defectuosa”. En ocasiones estas falacias pueden ser muy sutiles y persuasivas, por lo que se debe poner mucha atención para reconocerlas.

Dicho de otra forma, las FALACIAS son argumentos que parecen válidos a simple vista, pero que no lo son y, por ese, sutilmente, terminan desviando a las personas del tema que están tratando, entorpeciendo su razonamiento y, además, oscurecen la comunicación humana.

4.2. FALACIA ¿Cómo funciona?

La FALACIA funciona como un razonamiento que parece aceptable y que, al mismo tiempo, es atractivo, es decir, las falacias se desarrollan como argumentaciones que tienen la intención de persuadir o manipular a los de más, sobre todo a aquellos que no están atentos a lo que se dice o que no miden las consecuencias de lo que se está o no está comunicando.

Para entender cómo funcionan las FALACIAS es importante conocer parte de su tipología. Aquí se presentan las cinco más comunes, las que se repiten en las entrevistas de radio o en los programas televisivos con funcionarios del Estado.

4.2.a. Falacia de “Ambigüedad”

Esta forma de FALACIA consiste en usar un determinado término, con distintos significados, a lo largo de un mismo razonamiento, por ejemplo, cuando se defiende el principio de la “igualdad” ante la Ley y se pregunta por qué ese «amigo partidario» es tratado de una forma y “Juan Pueblo” de otra, alguien contraargumenta afirmando que “todos somos distintos, no hay dos personas iguales” (FALACIA).

Queda claro que el término es el mismo [igualdad], pero los ámbitos son diferentes, uno tiene que ver con las garantías constitucionales y el otros con los rasgos biopsicológicas de los individuos.

4.2.b. Falacia de “Apelación a la Autoridad” [argumentum ad verecundiam]

Este tipo de FALACIA se da cuando el funcionario o político entrevistado busca demostrar la falsedad o verdad de una afirmación citando a una figura de autoridad y sostiene que tal cosa es cierta porque un prócer, una persona exitosa, el mejor ministro de los últimos tiempos o el Papa lo han dicho [FALACIA].

Entonces ¿toda cita bibliográfica es una falacia de autoridad? Desde luego que no. Una referencia de autoridad [cita] es una FALACIA sólo cuando se la usa para eludir el brindar una respuesta coherente, explicar las razones de una medida o dar cuentas de un problema. Dicho de otra manera, una «referencia» es una falacia cuando se pretende mostrar que algo es cierto sólo porque lo dijo tal persona o entidad prestigiosa.

En la vida normal, aunque alguien diga que las vacunas son perjudiciales, igualmente la ciencia ha demostrado que previenen la viruela o la poliomielitis. En este sentido, citar infinidad de artículos de la Constitución Nacional, sin argumentar lo que se quiere fundamentar, no es razón suficiente para tener razón; porque así como no se hace teología por citar una catarata de versículos de la biblia, tampoco el referir leyes «sin argumentar, demostrar y probar» deja de ser una práctica de FALACIA.  

Aquí también cabe citar la contracara de la FALACIA de “Apelación a la Autoridad”, que es la «FALACIA de Apelación a la Ignorancia [argumentum ad ignorantiam]», la cual defiende la postura de que una conclusión llega a ser verdadera por el sólo hecho de que no se ha demostrado que es falsa o que se considera falsa porque no se ha demostrado como verdadera.

Igualmente, en este punto se puede sumar una FALACIA que afecta los principios de autoridad de lo argumentado, principalmente, cuando desde el «falaz» quiere discutir el saber científico. Este es el caso de la «Falacia de Generalización Apresurada o Falacia de Accidente Inverso», que se da cuando alguien quiere imponer conclusiones sobre algún tema, asumiendo como evidencia representativa a uno o dos casos aislados; los que, desde los procedimientos de las ciencias, son insuficientes para que la conclusión sea consistentemente verídica.

4.2.c. Falacia de “Apelación a la Tradición” [argumentum ad antiquitatem]

En el Paraguay, últimamente, este tipo de FALACIA es muy usada y, básicamente, consiste en afirmar que algo es bueno simplemente porque es aceptado socialmente desde hace mucho tiempo.

Ciertos discursos dentro y fuera del gobierno, sostienen la incuestionabilidad de aquellas cosas que, desde no se recuerda cuando, se han venido haciendo y creyendo en el Paraguay; por lo tanto, lo que desde antiguo se cree que está bien o mal, entonces, hoy sigue estando bien o mal [FALACIA].

Una variante de esta FALACIA es el «argumento ad novitatem», que consiste en afirmar que todo lo que es «nuevo», «novedoso», «innovador» o «disruptivo», de por sí, es bueno y, por lo tanto, incuestionable [FALACIA].

Este tipo de FALACIA se usa mucho a nivel de segmento social o clase, ya sea para mantener los privilegios o para desplazar a otro sector. La posibilidad de uso indiscriminado de esta FALACIA ad antiquitatem o ad novitatem hace estratégica preguntas como: ¿Qué quieren conservar los conservadores? ¿Cómo eso nuevo ha demostrado ser mejor? ¿Quiénes ganan y quienes pierden en este status quo conservador o en la inercia del cambio por el cambio?

En este rango de FALACIA también se puede incluir a la «Apelación a la Emoción [argumentum ad populum]», una forma de falacia que está centrada en la idea de generar reacciones emocionales en la gente, para validar una determinada decisión, política o medida; con la cual, generalmente, se busca incitar a las personas para que se comprometan con algún tipo de acción. Hoy en Paraguay, desde las redes sociales, en temas relacionados con la educación y la infancia se ha usado mucho este tipo de «FALACIA ad populum».

4.2.d. Falacia “Contra la Persona” [argumentum ad hominem]

Se trata de un error de razonamiento que se comete cuando se intenta desacreditar una afirmación haciendo referencia no a que eso que se afirma, probablemente, sea falso, sino que se alude a ciertas características de quien enuncia dicha idea, es decir, se considera que el argumento del adversario no es válido por algún rasgo de esa persona, no porque el argumento en sí mismo esté errado.

Esta FALACIA ad hominem es muy común en el Paraguay, porque al decir que tal persona es “A”, “B” o “D” es posible, rápidamente, desviarse del tema, por ejemplo, en un debate sobre los beneficios del tereré[2] basta con que alguno de los participantes diga que uno de los otros es un «globalista» o un «izquierdoso» para que se deje de hablar sobre el tereré y se termine en cualquier parte.

Dicho en otras palabras, esta FALACIA, estrategia comunicacional, busca desmeritar el argumento de la contraparte atacando a la persona que defiende ese argumento, en vez del contenido de lo que se está diciendo.

4.2.e. Falacia del “Hombre de Paja”

Este tipo de FALACIA centra su comunicación en la tarea de tergiversar el argumento del ocasional oponente, con la intención de refutar sus ideas de forma más fácil y contundente.

Hoy, las redes sociales, mediante los recortes de TikTok o los Memes, le han dado un giro tecnológico a la FALACIA del “Hombre de Paja”, ya que, fácilmente se puede editar un video y darle un giro totalmente diferente. En el Paraguay, a partir de la Pandemia de COVID-19 y, especialmente, en el ámbito de la educación, esto se ha tornado una forma habitual de FALACIA.

En esta misma línea, en el Paraguay, hay grupos de poder que han usado mediáticamente la FALACIA del “Hombres de Paja” para proscribir conceptos constitucionales como enfoque de Derechos, inclusión, igualdad de género entre hombres y mujeres, diversidad o multiculturalidad.

4.3. FALACIAS ¿de qué forma reconocerlas?

Lo primero que debe quedar claro es que previamente sólo se han presentado las FALACIAS de uso frecuente en el Paraguay, existe una clasificación más extensa, una tipología que desarrollada en los vídeos que fueron recomendados antes.

Una vez hecha esta aclaración sobre la clasificación de las FALACIAS, se puede afirmar que la manera más sencilla de identificar una FALACIA es conocer tanto el concepto de falacia como los tipos de falacias. Por esta razón, antes se ha definido el término “falacia” y, seguidamente, se han presentado los cinco tipos de falacias más frecuentes en el Paraguay.

Pero, es más que evidente que, manejar estas herramientas conceptuales no es suficiente, lo que realmente importa, para poder reconocer una FALACIA es que el ciudadano sea consciente de que no puede pensar que es verdadero lo que dice un funcionario o comunica un político sólo porque «suene bien» o es «emocionante».

Dicho de otra forma, al escuchar un argumento que suena convincente, pero sospechoso, se debe proceder a poner de un lado el elemento de persuasión [eso que suena bien] y al otro lado el argumento [la información que tiene que brindar el funcionario], para esto se requiere de atención y de usar el celular, es decir, hay que escuchar lo que se dice y, luego, ante la duda, ir a Internet para consultar otras voces, fuentes de información o verificar los datos, porque, sostener la democracia ante las FALACIAS de las insipientes autocracias, requiere de tiempo y concentración, no es algo que se haga “de taquito nomas”[3].

Este ¡ALERTA! quedará más claro mediante una FALACIA que se escucha mucho en Paraguay, la cual dice más o menos así, “un funcionario que habla tan bien es imposible que no tenga razón”. Desde luego que expresarse correctamente es importante, pero una buena retórica no es suficiente motivo para darle un «cheque en blanco» a esa persona; además, las «media verdades» y las «mentiras», también suelen ser muy agradables al odio, en especial cuan reproducen algo que la persona quiere escuchar.

En esta misma línea, se debe estar atentos a todos aquellos que evitan responder directamente a una pregunta que se le formula y, por eso, intentan desviarse del tema, por ejemplo, argumentando que aquello sobre lo que se le interroga no es «el tema», sino que EL TEMA «es otro». Este es un indicio para encender el ¡ALERTA FALACIA! del ciudadano.

Otra forma ciudadana de detectar las FALACIAS es compartir con otros [mejor que no sean del propio segmento de confort] la propia opinión sobre lo que se escuchó que dijo el político o funcionario, en tal o cual rueda de prensa o portal digital. Esta sencilla práctica del compartir, permite contrastar lo que uno piensa que se dijo con lo que otros entendieron de lo que se dijo.

En esta línea parece importante revitalizar las conversaciones críticas, aunque hoy el clima político y cívico no sea muy favorable, dado el aumento de la autocracia con respaldo electoral.

En síntesis, para detectar una FALACIA se necesita tener una idea de lo que se está comunicando, conocer un poco sobre qué son y como funcionan las falacias, estar atentos a lo que dicen, cómo lo dicen y para qué sirve lo que dicen los funcionarios estatales. Luego, aunque suene lindo, recurrir a la tecnología o al diálogo con la gente, para chequear datos o aclarar dudas. Y, si se comprueba una FALACIA, no dudar en exigir democráticamente la información veraz.

5. ¿Cómo puede afectar una «cultura de la falacia» a la democracia paraguaya?

En el Paraguay hay temas de larga data que necesitan ser abordados y resueltos, prioritariamente en el ámbito de la pobreza, la salud, la educación, la vivienda propia, el empleo digno, la protección de los niños y la igualdad de género entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de la vida nacional.

Temas que van más allá del Presupuesto General de la Nación o de una política de Estado en tal sector de la sociedad o en una determinada región del país. Por ejemplo, hoy se puede decir que, una problemática emergente en el Paraguay 2023 tiene que ver con el afianzamiento de la democracia ante los intentos de romper el equilibrio de poderes de la República. Situación que se da cuando segmentos de la sociedad, grupos de poder y corporaciones dominantes, luchan por copar todos los poderes del Estado e imponer «su comprensión del buen Paraguay – del Buen Paraguayo, de la Buena Paraguaya», no dentro de un modelo democrático abierto, plural y participativo, sino desde un formato autocrático y dogmático, regido por un “dilema amigo-enemigo” llevado al nivel del “enemigo extremo”[4] mediante las redes sociales y por las renovadas exigencias de lealtad.

Este es un momento de decisión ciudadana, dado que los paraguayos y paraguayas, deben escoger entre ocuparse de fortalecer la Democracia como una forma de convivencia, un tipo de organización del Estado y un valor nacional o, ir por la otra opción, la de volver a la «paz y el progreso» y dejar que «un otro» se ocupe.

Si se quiere optar por la segunda alternativa, la FALACIA no es un tema por el cual preocuparse y hay un muy buen libro que puede servir de norte utópico para ese Paraguay del «dejar que “un otro” se haga cargo de todo», esa obra fue escrita por Erich Fromm y se titula “El miedo a la Libertad”[5].

Pero, si quiere optar por la primera alternativa, las FALACIAS son un problema que la ciudadanía debe abordar, aquí se dieron algunas pistas y, este caso, es recomendable tener como texto de cabecera un best seller paraguayo teeté, la Constitución Nacional de la República del Paraguay.

En síntesis, ¿cómo puede afectar una «cultura de la falacia» a la democracia paraguaya?, pues básicamente, desviando, distrayendo, alejando o privando a los paraguayos y paraguayas de su Derecho a la información y, por ende, de su responsabilidad y obligación a estar atentos a todos aquellos proyectos autocráticos que quieren copar todos los poderes e instancias del Estado para fundar un «nuevo» Paraguay sin República.

¡Ah! Un “Paraguay sin República” es la FALACIA preferida de los autócratas dogmáticos.

PRÓXIMAMENTE

En un siguiente artículo se ha de proponer una mirada crítica sobre esta posible «CULTURA DE LA FALACIA» desde la perspectiva de una PEDAGOGÍA.py

Observación

Estos ítems integran la PARTE 3 de un breve ensayo que se divide en tres entregas sucesivas. El texto completo se encuentra, en formato PDF, en el apartado “Biblioteca” de este Blog.

INVITACIÓN A SEGUIR PENSANDO JUNTOS

Podés sumar tus preguntas y comentarios en la dirección de correo que se comparte a continuación, también, en el mismo E-mail, podés enviar algo de tu producción personal que quieras publicar en este Blog miradaspedagogicasparaguay@gmail.com


[1] Cfr.: Irwin Rashid (YouTube 10 enero 2025). Roberto Gómez Bolaños CHESPIRITO documental. https://www.youtube.com/watch?v=gYSaps8KU-U&t=1943s

[2] “Tereré” bebida hecha con hojas de yerba mate y agua con mucho hielo, a la que se añaden hierbas medicinales.

[3] “Hacer de taquito” expresión coloquial que significa que es fácil de realizar o de lograr, que no requiere mucho esfuerzo o dedicación.

[4] Schmitt, Carl (2014). El concepto de lo político. Pp. 139 – 142. Ed. Alianza

[5] Fromm, Erich (2004). El miedo a la libertad. Ed. Paidós

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